miércoles, 25 de julio de 2007

Cuando sube el cobre, agua lleva

A veces descubres algo por error. A veces, por hacer mal las cosas surge algo bueno. Vale, no sucede a menudo pero si a veces. Eso es exactamente lo que ocurrió ayer, fuimos a cenar pero al no haber reservado (mea culpa, yo no pensaba...), no quedaban mesas y entramos en el "restaurante de enfrente". La verdad es que hacía tiempo que no me lo había pasado tan bien en un restaurante. Sorprendida por cierta combinación de sabores, intentando descubrir que se escondía detrás de cada color, textura y sabor. Con S. es imposible decantarse por un menú degustación de manera que elegimos carta. Al ser una ocasión (vale siempre es una ocasión, ya me entendéis), me decanté por un cava (me encanta comer con cava), el Parxet Titiana Brut Nature porque me imaginé que al ser de chardonnay sería más suave y le gustaría a S.. Ep! No lo había probado antes y, la verdad, otro acierto. Vaya noche!

Para empezar, "grisines" de algún fruto seco con curry o de aceitunas y panes diferentes con un cuenco de aceite (no recuerdo cual) suave pero bueno bueno (es que tengo costumbre de aceites más bien fuertes). Despues, una mise en bouche que hizo despertar una pequeña impaciencia por la promesa de una cena algo diferente: granizado de melocotón con espuma de almendras (o avellanas, sorry...). Mi primero, un canelón de foie relleno de fresas, sobre coca de piñones y el toque maestro del limón (no sabría decir si gelatina picada?) junto con la flor de sal esparcidos por encima. Increible la mezcla de sabores, muy lograda y sobre todo un plato muy ligero adaptado a la época estival. S. con su jamón del bueno, más contento que unas castañuelas (es que él es así).

El segundo de S. un filete de buey con salsa de berenjena y mostaza. Sorprendente asociación de la mostaza antigua con la suavidad de la berenjena. Mi pez de playa de sabor intenso en su punto (aunque cuesta ponerse de acuerdo con el punto ideal del pescado) acompañado de sus corazones de alcachofa, una suerte de crumble de muscovado y espuma de jengibre fue, ufff, realmente una experiencia.

Los postres son verdaderamente remarcables. Una carta sin chocolate refrescante y para la que queda sitio despues de los platos. Cogí un canelón de coco y lichis con un helado de mango y sorpresa absoluta: espolvoreado de fishermann's friend machacados! S. un granizado de hierbaluisa, gin tonic y manzana rotundamente genial. Petits fours variados y un poco borrosos en mi cabeza. Recuerdo trufa, financiers de albaricoque, palitos de cacao... sobre una placa de pizarra, algo que hasta ahora sólo había visto en Francia.

Como habéis leído en general muy bien, afición al sifón, pero bien. El servicio, très très français, un poco empalagoso pero es que tal vez yo sea demasiado espontánea. La RCP equilibrada (a mi lo de los estrellados me parece una auténtica pasada), 140E nuestra cena, 45E el menú degustación aunque los precios van escalando en cada temporada. Carta con entrantes variados seguida de sección pescados y sección carnes. Quizás he echado de menos alguna base un poco más tradicional en los platos pero es una visión personal influenciada, seguro, por la elección de los platos que tendía más a algo veraniego. He visto algunos platos de la temporada de invierno y eso no es exactamente así. Sin embargo, a veces la asociación de ingredientes es interesante pero no hay esa integración total de los sabores típica en los platos tradicionales donde hace chupchup todo junto y que a mi me tiene maravillada. No os parece que a veces la cocina megamoderna tiene esa disociación tan asimilada que hace que cada ingrediente vaya por su lado y que no se encuentren hasta que llegan a tu boca? Y claro, yo creo que se pierden un montón de sustancias que podrían resultar del chupchup y que enriquecen, también en versión moderna, los platos.


Bueno me daba un poco de apuro hablar de un restaurante porque no me considero una gran especialista en el tema y respeto profundamente cualquier otra opinión facilmente más cultivada que la mía. Sin embargo, quiero poder hablar tambien de restaurantes en mi blog y cuando se me ha presentado esta ocasión, pues me he lanzado. Aún me da un poco de corte sacar la cámara...

3 comentarios:

Jordi dijo...

Posiblemente mis palabras tengan la inocencia de un monje de clausura ... pero ... creo este restaurante es algo caro ... aunque claro ... la ocasión se lo merecía ... felicidades por vuestros tres añitos.

Margot dijo...

Me alegra saber qe eres de barcelona. Me suena a exquisitez. El sábado y domingo, llamé a 20 restaurantes, o mo había mesa o cerrado por vacaciones.Salió con nota de 6 la puntuación de los que fuí, jajaja. Sabes, donde me encanto un restaurante ? en Gracia, salida metro Fontana me parece, en otro momento te lo digo.La decoración es de lo mas normal, pero lo que comí me encantó.Eso de descubrir sabores me vuelve loca.Un cochinillo asado, que su medida sería como un paquete de tabaco de grande, pero que crujiente, la patata de color lila, nunca ví esa variedad. Genial! Aunque a mi los restaurantes tienen que ser decoración Guay? ja ja, Me ponen tanto como la comida, y es que el sentido de la vista es el mas importante para mi. jajaja. Me gusta tu cocina y te añadí a mi blog, pero lo tengo en construcción, y tanto tocar te borré, pero dentro de nada estas de nuevo en el. Un besazo. Margot

Martunis dijo...

Este julio también hice tres añitos con mi novio y como la ocasión se lo merecía estuve a punto de elegir el restaurante Coure, al que había ido con compañeras del despacho, aunque al final me decanté por un restaurante de la Costa Brava, pues veraneo allí!
El Coure, genial, cuando fui tenian un cabrito que había estado cociendo no sé cuantas horas a fuego mínimo, pero eran un montón! A mi también me parecieron un poco empalagosos los camareros y el único fallo que tuvimos es que nos sentaron mal, a todas, unos berberechos, muy crudos, que nos dieron de aperitivo! Por lo demás perfecto!