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martes, 21 de abril de 2009

Ese olor a mantequilla fundida...

Me gusta el tema del HEMC. Me gusta hacer con mis manos aquello que damos por hecho en la vida de diario y plantearme retos en los que sólo dependo de mi misma, de mi propia habilidad. De manera que el hojaldre ha sido una buena experiencia. Desde Webos Fritos, Su explica como realizar una masa de hojaldre deliciosa. Desde luego la diferencia con las masas compradas es abismal, el sabor de la mantequilla es incomparable. De la prueba salió de todo, unas tartaletas de manzana, unos rollitos de chocolate, unas empanadillas de manzana y un solomillo de cerdo envuelto. He tenido que inventar, porque ni mi bolsillo soportaba un solomillo de ternera entero ni el paladar de mi s. admitía la duxelles de champiñones por lo que quedó un solomillo envuelto en roquefort, nueces y jamón dulce en un ejercicio de improvisación basado en el Wellington.


Solomillo envuelto en hojaldre

1 solomillo de cerdo
50g de roquefort
4 nueces enteras
lonchas de jamón para envolver el solomillo
hojaldre de Su para envolver el solomillo
1 huevo

Salpimentar el solomillo. Pasarlo por la sartén y dorarlo por todos los lados. Reservar.
Aplastar el roquefort con un tenedor y meclar con las nueces machacadas. Extender las lonchas de jamón y poner la mezcla de queso y nueces extendida por encima. Colocar el solomillo encima y envolverlo. Pasarlo al hojaldre y envolverlo también. Pintar con huevo batido. Introducirlo en el horno precalentado a 200º hasta que se dore.


Además del solomillo, una vez puesta, continué con un hojaldre sorprendente que incluye patata en el plastón. Me daba un poco de corte publicarlo porque es una copia 100% del blog Cuisine Campagne pero vale la pena probarla y aporta un toque diferente al hojaldre. Me encanta la frescura y autenticidad de sus recetas! Esta tartaleta es tradicional de su región y puedo asegurar que es fantástica aunque no apta en caso de régimen... La receta viene ilustrada con unas fantásticas imágenes a modo de tutorial que hacen fácil su realización. No lo dudes, remítete a la fuente en este click. Para quien tenga el francés oxidado, traduzco rápido...

Tartaleta de patata (de Cuisine Campagne)

300g de harina de repostería
300g de puré de patatas (hervidas con piel y hechas puré con tenedor)
1 cdp de sal
1 yema
80g de queso fresco (mató en mi caso)
185g de matequilla

Mezclar la harina y el puré con los dedos. Hacer un agujero en medio y verter la yema y queso fresco. Mezclar durante un minuto. Añadir los 30g restantes de queso y amasar ligeramente añadiendo harina si fuera necesario, hacer una bola y dejar reposar en el frigo tapada. Sacar la matequilla de la nevera.
Sacar de la nevera y en una superficie enharinada envolver la matequilla y proceder como en el caso del hojaldre. Dejar en la nevera media hora entre doble vuelta y doble vuelta hasta contar seis vueltas en total. Dejar 1h más en la nevera y extender para cortar las tartaletas. Hornear durante 20 min a 190º.

sábado, 11 de abril de 2009

Terapia antiestrés en mi cocina

Aprovecho las vacaciones para dedicarlas a mi hobby: cocinar!!! Me estoy pasando el día en la cocina y me encanta! Necesitaba una cura, descansar, amasar, sofreir, glasear... Me estoy volviendo de lo más friki: terapia antiestrés en la cocina... Almacenaré fotos y recetas y le sacaré el jugo a estas benditas vacaciones durante unas semanitas post a post. :-)

En casa (por ahora somos 2), la comida picante tiene buena aceptación (por mayoría). De manera que a menudo hago recetas orientales. Ahora va a parecer que mi libro de tapa fucsia de cocina hindú es el sumum (aún no os he hablado del thai, ese es mejor) pero no cuento con más fuentes de cocina india en mi limitada biblioteca por lo que la inspiración ultimamente suele provenir de ahí.


Solomillo a la canela

2 cdp de cilantro
2 cdp de comino
3 guindillas (puse 5 enteras y me pasé un poco...)
1 cdp de fenogreco (es que desde que me encontré con estos tesoros, sólo espero que no se me acabe...)
1 yogur natural (me equivoqué y lo puse azucarado pero quedó fantástico)
1 solomillo de cerdo a dados
1 cebolla
1 trozo de gengibre (5cm)
2 dientes de ajo
1 rama de canela
6 vainas de cardamomo verde
6 clavos
2 hojas de laurel

Picar el cilantro, comino, guindilla y fenogreco. Mezclar con el yogur. Dejar macerar en el frigo 30 min.
Picar la cebolla junto con el ajo y el jengibre y sofreir en la sartén. Añadir la canela, los granos de cardamomo molidos (en el mortero lo hago yo), los clavos y el laurel y remover un par de minutos para que suelten el aroma. Incorporar la carne y un vasito de agua tras sazonar. Dejar hasta que se consuma el agua a fuego medio (30 min aprox.).

En mi caso, lo serví acompañado de arroz.

domingo, 30 de diciembre de 2007

Demodé (como la palabra misma)

Parecen platos pasados de moda, desfasados y que no encajan en nuestro concepto de cocina moderna. Son las preparaciones de carnes frías, terrinas y patés, galantinas, fiambres... Los vemos en el aparador de la charcutería, sin embargo a mi me dan una sensación un tanto rancia para ser sincera, de producto que tiene poca salida.

Por estas fiestas son recetas muy típicas y no está de más que las miremos de forma renovada e intentemos darles un poco de vida a los recetarios llenos de polvo que seguramente corren por alguna estanteria...(esos que incluyen esos maravillosos áspics de gelatina). Pero los patés siguen al día y los trufados, en ensalada o canapé, la verdad, me sugieren un montón de posibilidades. Sinceramente, para esta muestra no puedo hablar de clásico renovado ya que se trata de una receta que encontré en el "Descobrir Cuina", pero he de confesar que esto puede ser el principio de una larga amistad.

Terrina de cerdo y manzana (6 terrinas individuales)


300g de solomillo de cerdo
1/2 cebolla
1 zanahoria pequeña
1 diente de ajo
1 hoja de laurel
1 huevo
15g de azúcar moreno
un poco de ralladura de limón
1 pellizco de canela
1 pellizco de nuez moscada
3 manzanas golden
mantequilla, sal y pimienta

Para la salsa
1 chorrito de vinagre de cava
1 cds de azúcar


Cortar la carne y las verduras a dados, salpimentar y poner al horno durante 30 min a 190º. Retirar, remover bien (si necesario agregar agua) y volver a poner en el horno 20 min a 160º.

Cuando esté tibio, reservar el líquido de cocción y pasar por la picadora. Posteriormente, mezclar con el huevo, el azúcar, la ralladura de limón, la canela y la nuez moscada. Salpimentar si necesario.

Pelar las manzanas y cortarlas a gajos finos. Freirlos en la mantequilla (ojo que la mantequilla se quema con facilidad, ejem...es una nota mental para mi misma).

Cubrir el fondo del molde y las pareces con láminas de manzana, rellenar hasta la mitad con carne, volver a colocar láminas de manzana y terminar de rellenar el mode con una última capa de carne. Tapar con papel de plata y dejar 1h al baño maría en el horno a 130º.

Para la salsa, tan fácil como una reducción con el vinagre de cava, el líquido de la cocción de la carne y el azúcar. Un toque bittersweet muy muy interesante.

domingo, 7 de octubre de 2007

Hoy es domingo

Efectivamente, es domingo y toca receta de domingo. Es curioso, para mi el domingo es el día de reflexión antes del lunes. A veces incómodo, a veces íntimo, no sé, tienen algo diferente los domingos. Y hoy me da por preguntarme porque cocino, porque me gusta hacer con mis propias manos mis platos y llego a la conclusión de que simplemente necesito construir, crear, realizar permanentemente. Incluso mi vida diaria, rutinaria, necesita integrar la creación y materialización de todo aquello que circula por mi mente, a veces confuso, a veces claro, rápido o de formación lenta, con mis propias manos hundidas en la harina, en la tierra. Me sigo intentando conocer, aún y siempre, espero.

Canelones (típicos y tópicos)



20 canelones
300g carne de ternera picada (opcional: sustituir la mitad por pollo)
300g magra de cerdo picada
100g de paté (mi otra abuela le ponía cerebro de cordero, no me he atrevido)
1 chorro de vino blanco
1 hoja de laurel
1 cebolla
1 tacita de caldo

Bechamel
3 cucharadas de harina
1 l de leche
nuez moscada
emmental rallado

aceite, sal y pimiento

Sofreir la cebolla. Añadir la carne y dorarla. Rociar con vino, el caldo y añadir la hoja de laurel. Dejar cocinar hasta que no quede líquido a fuego medio.

Mientras, hervir la pasta en abundante agua salada. Por turnos para que queden bien suletas la hojas de pasta. A los 10-12 minutos retirar y sumerjir en agua fría. Poner la pasta de forma ordenada sobre un trapo.

Preparar la bechamel dorando primeramente la harina a fuego suave. Posteriormente añadir la leche, caliente a poder ser, e incorporar la nuez moscada sal y pimienta. Remover hasta que espese (añadir más leche si necesario).

Precalentar el horno a 200º.

Apagar el fuego de la carne y mezclar con el paté. Rellenar uno a uno los canelones.

En un recipiente para horno, poner un poco de bechamel en el fondo e ir colocando encima los canelones. Cubrir con la bechamel restante y espolvorear de queso rallado. Poner al horno a 200º durante veinte minutos y si necesario acabar gratinando.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Cuando el dulce se adelanta en el menú o unas peras al vino con un toque diferente


Desde que estoy, en estos universos paralelos, surfeando por la blogosfera y viviendo mi doble vida de cocinera me he encontrado con diferentes reflexiones sobre la alimentación y teorías muy diversas respecto a lo que constituye el menú ideal para la salud. Además, en los blogs se refleja un poco nuestro estilo a la hora de comer y me encanta ver como nuestra personalidad gastronómica se refleja de un modo tan abierto sobre la pantalla. Yo respeto profundamente las costumbres y creencias de cada individuo y no soy ninguna experta en el tema, lo único que pretendo es razonar desde mi punto de vista aquello que se encuentra a mi alcance ya que ni soy especialista en química bionutricional (existirá eso?) ni pretendo serlo.

Entre otras muchas referencias que podría citar está la página de la dieta Sin Azúcar en la que he descubierto que podemos desencadenar en nuestros cuerpos una verdadera addicción al azúcar de la que se aprovecha el bussines (como no) y la de la Dieta Seignalet que descubrí por un comentario de C de Cocina en mi blog y que, si no lo he entendido mal, propone la eliminación de los transgénicos de nuestra dieta ya que las mutaciones han generado en los alimentos un montón de sustancias no muy convenientes para la salud. Por no mencionar las dietas vegetarianas con toda su multiplicidad de vertientes.

Pues bien, si hoy en día la gente vive y crece más que antes (en nuestro pais me refiero por desgracia) entonces yo creo que nuestra alimentación no puede estar tan equivocada. A mi me parece intuir que la clave se encuentra en la diversidad porque es evidente, si algún alimento contiene rastros de algunos elementos tóxicos en su composición y no lo sabemos es porque la cantidad es ínfima o los efectos se dan a muy largo plazo de manera que su consumo en volumenes moderados hará que no nos veamos tan afectados por ello. No puedo afirmar que el equilibrio se encuentra en la diversidad pero por ahora es lo que intuyo más parecido. La verdad, desde mi punto de vista personal apuesto por una dieta variada lo cual espero se refleje en este el mio blog con_fundido.


La receta de hoy es tradicional y va de peras pero peras atípicas, dulces al vino y rellenas de carne. Además, resulta un plato de lo más fotogénico de manera que me he pasado un buen rato jugando con la cámara para poder dar fe de lo bonita que quedaba la presentación en raciones. Se comen frías y al principio sorprende su sabor dulce pero están realmente deliciosas.

Peras al vino rellenas de carne



4 peras blanquilla grandes
200g de carne picada de cerdo (o de pato para las ocasiones, una variante del clásico pato con peras)
1 huevo batido (como para tortilla)
1 bizcocho de soletilla
150g de azúcar
canela en polvo
canela en rama
1 ralladura de limón
1/2l de moscatell (=vino dulce blanco)

Se vacían las peras sin pelarlas. Se mezcla la carne con el bizcocho desmenuzado, la canela, 25g de azúcar, la sal, la pimienta y el huevo. Se introduce el relleno en las peras que se colocan entonces en una cazuela. Se vierte por encima el resto del azúcar, la canela en rama, la ralladura del limón y el moscatell. Se deja cocer a fuego suave hasta que el líquido se carameliza, unas tres horas aproximadamente.

viernes, 31 de agosto de 2007

Indagando

El otro día, en la zona de frutas y verduras del supermercado, me llamó la atención un bulbo que desde hacía tiempo había despertado mi curiosidad por ser autóctono, fácilmente encontrable por estas latitudes y sin embargo poco usado en nuestra cocina. Hablo del hinojo, que aparentemente se utiliza bastante en Italia (tienen incluso una variedad propia, más dulce) y personalmente, me lo he encontrado también, más de una vez, a modo de acompañamiento de pescados, sobretodo, en Francia. Es una planta la mar de simpática que vive en los bordes de los caminos y desprende una fragancia anisada increíble.

Informándome sobre su historia, he descubierto al parecer la empezaron a consumir griegos y romanos y en la edad media se le atribuyeron algunas que otras mágicas propiedades. Con una historia tan lejana seguramente existiría alguna tradición culinaria de los mismos bulbos por estos nuestros lares y efectivamente la he encontrado. En el libro de Manuel Vázquez Montalbán , en el capítulo de cocina de las Illes Balears, aparecen unos bulbos de hinojo rellenos de sobrasada que despertaron mi curiosidad y me puse manos a la obra. Utilizé sobrasada de de Porc Negre que es una variedad de cerdo autóctona de Mallorca muy apreciada. Y que no os engañen, el tesoro de Mallorca no es únicamente la ensaimada (con grasa o saïm de cerdo) sino toda una tradición culinaria que gira entorno del cerdo y las matances. Va a ser que al final la dieta mediterránea no será tan sana?

Bulbo de hinojo a la mallorquina


1 bulbo de hinojo
1 lonchita de sobrasada
1 cdp de pan rallado
1 sofrito de 1/2 cebolla y un ajo
1/2 huevo batido
1 galleta salada mallorquina (la clásica Quelis®, aunque yo he usado craquers)
perejil
sal y pimienta

Hervir el bulbo de hinojo partido longitudinalmente durante unos 10 min o hasta que esté tierno ya que dependerá de su tamaño. En cuanto esté, vaciar el centro del bulbo y picarlo en daditos.

Precalentar el horno a 180º.

Mezclar en un recipiente el resto de los ingredientes (salvo las galletas), incluidos los centros de hinojo y rellenar con esta mezcla los bulbos (anda si hasta parecerá un crumble). Aplastar groseramente las galletas y cubrir con ellas los bulbos. Poner al horno durante 20 min o hasta que las galletas se doren. Servir acompañado de salsa de tomate.

Bueno, os lo tengo que contar, por muy tradicional y muy lo que queráis que sea esta receta, pues no nos apasionó. La verdad, el aroma del hinojo crudo es una auténtica sensación pero al cocerse pierde este encanto y la verdad, poco le queda. Mi intuición esta vez me condujo por unos derroteros un tanto desangelados. Siento desanimar pero no creo que la repita.

martes, 14 de agosto de 2007

Incursiones por el lejano oriente

Quien no siente curiosidad por la cocina oriental? La verdad, constituye un mundo a parte tanto por los productos como por las técnicas y me parece de lo más inspiradora. Es cierto que la encajonamos sin pararnos muchas veces a analizar su gran diversidad y riqueza pero estoy sensibilizada y dispuesta a dejarla entrar en mi cocina (si ella se deja claro está).

Las gyoza son unas pequeñas enpanadillas originarias de china muy pero que muy fáciles de hacer y bastante resultonas como veréis. En Japón se fríen en la plancha y en China se hacen al vapor y además he podido observar que la manera de doblarlas es diferente. Bueno, la receta que yo he adulterado es la japonesa (por las peculiaridades de mi querido S. fundamentalmente) aunque algún día me cargaré también la tradición milenaria china intentando imitarla. ;-)

Gyozas (once again my way)


1 paquete de masa wonton (de venta en los hipers orientales congelados)
300gr de magra de cerdo picada (2 veces)
1 manzana
gengibre en polvo (o rallado más mejor)
1 cdp de aceite de sésamo
salsa de soja oscura
aceite de oliva

Se mezcla la carne con la manzana, el gengibre, la cucharadita de aceite de sésamo (si os gusta poned más pero a mi me parece un sabor bastante fuerte) y un chorrito de salsa de soja. Creo que son más tradicionales la col, la cebolla y los langostinos pero yo es que soy muy mía.

Mis raviolis eran cuadrados de manera que con la ayuda de un vaso los corté y los fui rellenando con la masa anterior. Al doblarlos, el borde de un lado queda plano y el otro se plisa para que queden tal y como veréis en la foto de abajo en la que están crudos.

En una sartén, se pone un chorrito de aceite y se colocan los raviolis en fila apoyados los unos en los otros. En cuanto se frien de un lado se les da la vuelta (yo para asegurar el tiro lo he hecho con un plato como si fueran un tortilla, los recursos de siempre vamos) y cuando estén del otro lado se añade una tacita de agua y se tapa la sartén para que se cuezan al vapor. En cuanto se vuelve a oir chiporrotear el aceite se retiran. Ya están listos.

La salsa, pues hay miles de combinaciones y seguro más acertadas que la mía. Ahora, eso si, yo os puedo decir que la mezcla de aceite de oliva con salsa de soja me ha encantado. Claro que el aceite que he puesto es fuertecillo porque para mantenerle el pulso a la salsa de soja...

martes, 10 de julio de 2007

I love BBQs

Me encantan las barbacoas. Me gusta juntar a la gente, que todos trabajemos conjuntamente haciendo la comida y si puede ser un chapuzón en la piscina antes de sentarnos a la mesa, eso ya es ponerle la guinda al pastel. Y es que esto de la cocina, en mi caso, es una labor un tanto solitaria. Salvo en las grandes ocasiones, cuando colaboro con mi madre en la cocina, el resto del tiempo estoy con mis apuntes y mis historias en la cocina sin nadie con quien compartir el éxito de por ejemplo una cebolla caramelizada o una salsa magicamente ligada o ... De manera que para mí la barbacoa es el momento en que S. se implica en la cocina, en que todos los invitados pasan a formar parte del equipo de trabajo casero y como deciros que luego, todo sabe mejor (aunque suene como tal, esta frase no pretende ser propaganda comunista...).


Lo que no tienen las barbacoas es complejidad, salvo la relacionada con el punto de las brasas, la distancia de la rejilla, el punto de la carne... Bueno, tampoco hay que subestimarlas.... Lo que más me gusta a la brasa son las costillas de cordero, eso es algo excepcional. Sin embargo me gusta hacer pinchos y macerarlos con alguna mezcla de especias que se me ocurra al momento. He probado varias: pollo con curry, cordero con pimentón, magra con ras-el-hanout... pero esta última vez probé con el lomo de cerdo que al ser una carne un poco seca, decidí intentar laquearla un poco para intentar que conservara sus jugos...


Pincho de lomo estilo occidental orientalizado

600g caña de lomo
1/2 botellita de salsa de soja
1 cucharadita colmada de azúcar
1 cucharadita de miel
2 ajos machacados

jengibre y pimienta

No pongo sal porque la salsa de soja es suficiente.

Día antes: cortar las carne en daditos del tamaño de los pinchos, poner en un bowl con el resto de los ingredientes, tapar y a la nevera toda la noche.

Al día siguiente, pinchar los dados en un palillo (madera o metálico) para formar los pinchos. Ponerlos sobre las brasas (u otra fuente de calor, entiendo que no sólo se puede hacer en bbq aunque el sabor cambia) y rociarlos un par de veces con el líquido sobrante de la maceración para que caramelice un poco en el exterior. Ojo con el punto, que si se pasa el lomo es especialmente seco...

Creo que nos gustó a todos, el sabor es bastante original. No utilizo apenas el jengibre y estoy empezando a descubrir sus posibilidades. He rectificado las cantidades de azúcar porque a mi me quedó un tanto empalagoso, pero creo que con una cucharadita colmada en vez de dos, debería ser suficiente. No puedo evitar poner una foto del cheesecake sin cocción que trajo P., una revelación como chef en el campo de la thermomix (para todos los interesados, vamos para S., por si algún día no sabéis que regalar: quiero una!). Gracias por el cheesecake, estaba buenísimo!


lunes, 25 de junio de 2007

Ponle curry a tu vida

Esta es la historia de dos recetas encontradas por la red en las que no aparecía el curry por ningún lado y de como incorporaron en su composición el polvo color cobre dorado objeto de este post...

Mis papilas visuales estimulan irremediablemente mi imaginación. Los libros de cocina que más me atraen són aquellos repletos de imágenes impresionantes (a excepción de los clásicos y los de técnicas, aunque si tienen buenas fotos mejor). Lo confieso, poco me importa, en los casos de "coup de coeur" (= flechazo, diría yo), la calidad de las recetas y la precisión de las explicaciones, soy experta en hacer todo lo contrario. Cuando me da vueltas por la cabeza un ingrediente, todas las recetas con las que me encuentro acaban pidiendo ese ingrediente. Y mi nueva inquietud es el curry. Aunque no sólo la mía (no soy rara), en la página del cocinero Olivier Roellinger he notado tambien cierto interés por las especias... Mmmm... la Bretagne. Ya que mi experiencia gastronómica estelar es más bien parca, incluso en España, me toca mantenerme al día a través de la red, imaginándome olores, vapores y sabores...de un recién galardonado del triestrellato.


No soy una experta o sibarita del producto, ni mucho menos, pero me introduciré poco a poco en esta especia, informándome y saboreando el proceso, lenta y progresivamente. Fundamentalmente, se que existen más tipos de curry que de paellas y eso ya por si mismo me tiene alucinada. Varía la mezcla, el color (existen currys rojos y verdes!), los sabores, la textura (pasta o polvo)... Me traje curry de Zanzibar pero me da la impresion que era apto sólo para turistas porque me sabe exactamente igual que el del tarrito de cristal que compro en el súper. Lo cual me parece una casualidad de lo más extraña ya que se trata de una mezcla de varias especias (según Wikipedia "ají, albahaca, alcaravea, azafrán, canela, cardamomo, cebolla seca, celería, cilantro, comino, cúrcuma, fenogreco, jengibre, mostaza, nuez moscada, pimienta de cayena, pimienta, tamarindo") de manera que por lo menos deberían variar las proporciones... En los próximos viajes (y pongo a dios por testigo que los habrá), recogeré especias del mundo! Aunque me cueste una discusión con S., que insiste en que ya no nos caben más bolsitas y tarritos en el armarito de las especias...


So, let's go for a couple of currys!

Ensalada toque oriental





1 pechuga de pollo
1 manzana (propongo Golden)
20 cl leche de coco
1 puñado de mezcla de lechugas (me encanta el toque apimentado de la rúcula)
1 dado de mantequilla

aceite, sal, pimienta, cebollino, menta y curry
Primero se corta la pechuga de pollo a dados de 1-0,5 cm aproximadamente. Se doran con poco aceite de oliva en una sarten por todos sus lados. Se reserva.

Se pica un poco de cebolla (yo la paso por la cuchilla hasta que queda como puré) y se sofrie lentamente en una sartén con mantequilla (el objetivo es realzar el sabor dulce de la cebolla pero sin añadir azúcar). Es cierto que una cebolla se puede pasar 2 días tranquilamente en una sartén a fuego extremadamente bajo soltando todos sus aromas y mejorando el resultado hasta lo inmejorable, pero, este no es el enfoque que tiene el plato. Entonces, fuego a regular según el tiempo disponible y adelante.
Añadimos la leche de coco, sal, pimienta y curry. Removemos bien. Añadimos los dados de pollo fritos y dejamos que haga chupchup. La salsa se reduce hasta que queda una textura espesa.

Ahora cortamos la manzana transversalmente en lonchas finas sin quitarles la piel. Calentamos aceite en una sartén y las freimos. Al sacarlas de la sarten, las colocamos sobre papel absorbente.

El montaje del plato, como siempre, en altura, desafiando la gravedad y complicando el transporte a la mesa. Apilamos capas de manzana frita y de pollo en el centro del plato. Colocamos la mezcla de lechugas alrededor que aliñamos con una mezcla de aceite, sal, pimienta, cebollino y menta previamente pasados por la batidora. El toque fashion: espolvoreamos un poco de curry por los bordes del plato.




Bueno, está claro que todo lo bueno es mejorable. La textura de la manzana no me pareció concluyente. Tendría que probar de hacer chips de manzana que le aportarían crujiente aunque no quiero hacerlo con base de azúcar para no caer en algo empalagoso. Ah! por cierto, esta receta era originariamente de patatas con pollo.



Solomillo dorado para un dia gris



1 solomillo de cerdo
2 rodajas de piña en almíbar
10 cl almíbar de la piña
20cl de leche de coco
1 manzana
1 puñado de sésamo

1 vasito de couscous
6 uvas pasas
30g de almendra en polvo
10cl de crema de leche (propongo ligera)

aceite, sal, pimienta, curry y canela

Esta parte se puede preparar con anterioridad. Doramos el solomillo entero en una sartén, a fuego animado, poco rato, con el fin de crear una capa que retenga los jugos en su interior. Dejamos enfriar. Posteriormente lo untamos con yema de huevo y lo rebozamos de sésamo. Se envuelve en film y se guarda en la nevera.

A partir de aquí, hay que hacerlo al momento. Para la salsa, pasamos por el minipimer la manzana, la leche de coco y el almíbar de la piña. Se pone en una sartén y se calienta la mezcla. Cuando esté caliente añadimos sal, pimienta, curry y canela. Es importante probar la salsa para tener una idea del grado de sabor que está adquiriendo. Se deja reducir hasta que adquiera una textura suficientemente espesa.

Sacamos el solomillo de la nevera y lo ponemos al horno 10 min a 160º.
Por otro lado en una sarten ponemos un chorrito de aceite, la crema de leche, el couscous, el polvo de almendras y las pasas y removemos para que se caliente el conjunto.

En el último momento marcamos las rodajas de piña en la sartén a fuego vivo.
Para presentar esta amalgama. Con un molde cilíndrico, montamos el montoncito de couscous. Ponemos la piña en el plato y encima el trozo de solomillo cortado "al bies" (no lo sé expresar de otro modo, que poca agricultura!). Acabamos rociando con la salsa.

Este plato se inspira en una receta de Damien Germanier. Como véis, entre el curry y yo, este puede ser el principio de una gran amistad.