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domingo, 10 de mayo de 2009

Lo que ocurre cuando no me sale algo...

He pasado un par de semanas de inapetencia blogosférica. Cuando llega el finde, me encierro en mi cocina para llevar a cabo intentos que acaparan mi energía y no me dejan tiempo para postear. El reto que me lleva de cabeza es el pan, con masa madre, con tiempo de levado largo, con auténtico sabor de pueblo y una consistencia que la gravedad atrapa. Ha resultado no ser fácil acertar la textura, los tiempos, la manipulación y me tiene enganchada, fascinada por la magia vulgar que encierra el mundo rutinario que nos rodea. En mi nevera hay ahora un tarro que encierra la vida adormecida de las pequeñas levaduras que hacen crecer la masa transformándola en una esponjosa red que captura aire.

Pero no, aún no voy a postear receta de pan, porque aún no la tengo dominada y esperaré a conseguir los resultados que ando buscando antes de lanzarme a escribir. Sigo trabajando en ello aunque mientras no lo consigo, un entrante con toques autóctonos que hice para cenar, ayer, y que no tuvo éxito ninguno entre el más joven comensal. Supongo que la textura del bacalao no es apta para niños... Gran exigencia la de las personitas.


Bacalao con patatas al caliu y romesco

250g bacalao desalado (creo recordar esta cantidad pero como lo hago todo a ojo...)
4 patatas medianas
4 tomates
1 cebolla
1 cabeza de ajo
200g de almendras crudas
4 ñoras (o pimientos choriceros)
1 puñado de germinados (en mi caso alfalfa, no os cuento el cachondeo en la mesa...)
aceite del bueno
sal y pimienta

Poner en el horno patatas, tomates, cebolla y la cabeza de ajos envuelta en papel de plata durante 45min a 200º. Dejar enfriar un poco. Mientras, tostar las almendras crudas en la sartén. Poner las ñoras en remojo con agua tebia 5min y extraer la pulpa rascando con un cuchillo.
Por un lado, hacer un puré de patatas con el tenedor poniendo la patata y la cebolla. Salpimentar y verter un buen chorro de aceite. Para el romesco, poner el resto de los ingredientes en la batidora con un buen chorro de aceite, sal y pimienta.
Finalmente, montar el plato con las siguientes capas: puré + romesco + bacalao + toque de germinados. Listo, rico, con aires de terruño y una buena presentación.

sábado, 11 de agosto de 2007

Caviar de pobre


No tengo ni idea de donde ha sacado mi suegra que las sardinas en salazón saben a caviar pero no voy a ser yo quien le lleve la contraria. De manera que esta receta no va de caviar sino de sardinas. Me gusta probar estos sabores que debido a los progresos de la técnica hoy ya no resultan imprescindibles y en consecuencia se van perdiendo. El arroz suaviza el sabor y las hierbecitas añaden matices... bueno creo que nos gustó a la mayoría.

Ensalada de arroz con sardinas en salazón (4 personas)

8 sardinas (sucias, con escamas, con tripas y con tó..)
sal fina
4 tacitas de arroz
alfalfa germinada
cebollino y albahaca (basilicum)
aceite, sal y pimienta

Se colocan las sardinas enteras en un recipiente y se van cubriendo de sal a medida que se apilan las capas. Yo las pongo en el congela (por si los anisakis) pero es opcional y las saco cuando preveo que las voy a necesitar. Lo principal es que se pasen dos días en la nevera normal.

Se coje parte del cebollino y la albahaca y se pasa por la batidora junto con aceite. Se cojen las sardinas, se aplastan un poquillo y se pelan. Luego se sacan los dos filetitos y se introducen en la totalidad del aceite con hierbas. Se dejan reposar en la nevera un par de horas.

Se cuece el arroz en abundante agua con sal. Se cuela y en cuanto se enfrie un poco se mezcla tambien con parte del aceitillo en el que estan las sardinas. Se deja reposar en la nevera un par de horas.

A la hora de montar el plato, coloqué los filetes pegados a las paredes del molde, lo llené de arroz, desmoldé y coroné con brotes de alfalfa.

Este entrante es sencillo, sabroso, fresco y tiene esa pizca de nostalgia de lo tradicional que me encanta. Una sincera recomendación de la Pulga.

viernes, 3 de agosto de 2007

Inspiración nórdica o en busca de un soplo de aire fresquito


Tengo que admitirlo, mi pertenencia a la especie humana no es ambientalmente sostenible. Esta noche hemos dormido con el aire acondicionado y esta mañana yo era otra persona. Con las ideas claras, despierta, motivada, alegre... Lo he intentado, hasta hoy no habíamos encendido el aire pero ahora que hemos probado la fruta prohibida, auguro un futuro de despilfarro y contaminación sin precedentes entre las cuatro paredes de mi casa. Soy culpable, lo admito, y espero que las almas que habitan en los pocos bosques que quedan no se rebelen contra mi, espero no haber corrompido mi karma hasta el fin de mis días y no, no me arrepiento de dormir fresquita. El sueño del apagón produce monstruos.

Cheesecake de salmón

1 sobre de salmón ahumado
100g de Philadelphia® light (por lo que deriva de la gravedad aunque el normal tambien vale)
2 cs de miel
2 cs de mostaza antigua (o nueva pero no pasada eh!)
1/2 limón
1 hoja de gelatina
crakers (en mi caso de espelta)
50g de mantequilla
eneldo
sal y aceite

Recortar el salmón del tamaño del molde. Picar el resto en trocitos pequeñísmos.

Aplastar las galletas. Cada uno su método, el mío, una mano de mortero y un bowl que tampoco hay que picar fuerte. Se mezcla con la mantequilla fundida, se aplasta bien con el culo de un vaso (o vasito de chupito en este caso) en el fonde de un moldecito y al congela a que se solidifique un poco.

Poner la hoja de gelatina en remojo con agua fría. Verter el queso de untar en un bowl y ablandarlo, luego añadir los trocitos de salmón, la miel, la mostaza, el eneldo picadito, un poco de sal y mezclar con las varillas. Calentar el zumo del medio limón y añadirle la gelatina para que se desaga. En cuanto esté templado, verter en el bowl y mezclar bien.

Verter la mezcla de queso en el molde y tapar con la lámina de salmón cortada al inicio. Picar un poco de eneldo, esparcirlo y tapar el molde con papel film. Poner en la nevera unas horas para que coja bien la gelatina. Lo ideal es hacerlo el día anterior.

Justo antes de servirlo, preparar una salsita con miel, mostaza y aceite bien mezclado con las varillas. Para desmoldar, rodear el molde con un trapito caliente durante unos segundos y si es necesario pasar la lámina del cuchillo por el borde. Poner la salsa por encima o al lado...





Este cake tine un sabor nada común, os lo aseguro, por la mezcla del eneldo, la miel, la mostaza y personalmente me ha parecido un auténtico descubrimiento. Si es que cuando me da por exprimirme el limón, al final hasta sale algo, de pura casualidad... Se me ocurre incluso hacerlo en un molde de cubitos de hielo y pinchados por un palillo, creo que como aperitivo tambien debería funcionar.