miércoles, 27 de junio de 2007

Multitasking (...voy volaaando, a toda prisa...)

No, si cuando las cosas se juntan, se solapan pero bien. Mi proyecto de ceviche se quedó en tartare porque no hubo tiempo. Y encima mi padre, un poco gruñón cuando quiere, protestando porque la pasta de arroz estaba un poco dura (esto no sé, es la primera vez que la utilizo y la verdad, voy a tener que planteármelo). Aunque me dio tiempo a arreglarme y salir pitando despues de una minisobremesa. Por el resto, un plato bastante rápido aunque requiere dedicación exclusiva que ya viene siendo todo lo que piden todos los platos y que intento esquivar siempre que puedo con el fin de realizar tareas en paralelo, negándome mi propia naturaleza secuencial. El resultado, pues ya os lo podéis imaginar, la mayoría de las veces: no comments. Esta vez en concreto, tratándose de tender lavadoras y arreglar cocinas empatanadas a más no poder, estoy extrañadísima de como se comportó mi limitadillo multitasking...

Ceviche Tartare de carabinero envuelto con su risotto

8 carabineros grandes
1 taza de arroz arborio (este es especial risotto pero cualquier arroz bomba debería resultar)
4 hojas de arroz
1/2 lima
1/2 cebolla mediana-pequeña (ya sabéis, a ojímetro)
1,5 l de fumet (el caldo de pescado mejor si es nuestro, lo podemos congelar en cubitos)
1 cdp* de mostaza antigua (la de los puntitos)

sal, pimienta, brandy (ese para cocinar) y aceite

*cuchara de postre

Tartare de carabinero

Para empezar, arreglamos los carabineros. Primero les arrancamos la cabeza, de cuajo, que reservamos. Luego pelamos las colas y las habrimos por arriba para sacarles las tripas esas que les recorren la espina dorsal. Los cortamos menudos a cuchillo. Los salpimentamos, les hechamos el zumo de media lima, el chorrito de aceite y la cucharadita de mostaza antigua. A la nevera.

Risotto

Ponemos a calentar el fumet. Very important point: tiene que estar siempre caliente, ver hirviendo, para que cuando lo vayamos incorporando al arroz no interrumpamos la cocción.

Picamos la cebolla menuda y la sofreimos en la olla del risoto. Cuando esté doradita, tiramos el arroz y le damos unas vueltas.

Al mismo tiempo, pasamos las cabezas por la sarten a fuego fuerte y las regamos con un chorrito de brandy. Cuando se haya evaporado vertemos un cuacharón de fumet y apagamos el fuego. Lo echamos sobre el arroz a través de un chino. Prensamos bien las cabezas para que suelten todo el jugo.

A partir de ahí, removemos el arroz a menudo para que suelte el almidón y vamos añadiendo el fumet a cucharones a medida que el líquido se va absorbiendo. Hay que vigilarlo de cerca, ojo con la multitarea, que se pega, se quema y sabe mal (una que lo sabe).

Et voilà!

Seguí las intrucciones del paquete de la pasta de arroz. Puse en remojo con agua caliente la pasta haste que se quedó blanda, la sequé entre papeles de cocina y las rellené a modo de nems (enrollándolos con los laterales doblados hacia adentro).

En un molde circular, ponemos el risotto sobre el plato y los rollitos al lado. Mezclamos la ralladura de lima con el aceite (podría haber infusionado con un poco de temperatura pero no hubo tiempo) y ponemos un poco sobre el canelón. Listos!


1 comentario:

Enrique dijo...

Desde esto lares se me ha abierto el apetito de repente viendo las fotos. A ver si nos haces algunas de estas delicatessen la próxima vez que nos veamos. Un abrazo.