Terapia antiestrés en mi cocina


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Despues de esta introducción que al releer me parece orientalizante, una receta acorde. Desde que he descubierto el garam masala, hago inventos con todo lo que se me pone al alcance de la mano. Empecé con un pollo con yogurt que quedó increíble y lo que no me esperaba era que la mezcla de pisto con garam masala fuera un auténtico descubrimiento. El secreto: las especias que compré en el Barcelona Degusta y particularmente el Cardamomo Negro del Nepal, una sobredosis de aroma contenida en sus oleaginosas semillas que le dan un sabor y un olor penetrante a la mezcla. No es fácil encontrar según que especias, aunque ultimamente he descubierto otro alijo, curiosamente, en el badulaque de la esquina. La fuente de la receta es un libro que compré: "Cocina Hindú" ed. Parragon, en el que he encontrado varios fallos en las cantidades pero me costó muy barato y, para ser honesta, responde a una compra compulsiva.
Garam Masala
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Despues de mi introducción, de esas de cosas de la vida, que llaman mi atención, que indudablemente estàn relacionadas con lo que ocurre entre las paredes de mi cocina. La receta de hoy no es la de pollo con cola, lo siento. Es una de esas de con_fusion, american cheesecake con aromas mediterrráneos. Los pasteles de queso son auténticos camaleones y admiten un montón de sabores. Esta vez para extraerle el aroma al romero lo he pasado por el minipimer con aceite. Lo cierto es que no me gustan los tropezones en el relleno por lo que intento inventarme la manera de aportarle aroma sin sustancia. La textura quedó estupenda, cremosa resulta verdaderamente perfecta. El mascarpone que se me ocurrió de repente en el lineal del súper, por no recurrir siempre al piladelpia, fue un acierto. La próxima vez me lanzo con un ricotta, uno de cabra cremoso... El sabor a romero quedó suave, quizás la próxima vez le pondré más romero. Lo acompañé con unos brotes, avellanas y una vinagreta de aceite, mostaza y un poco de chutney de cebolla y módena. Quizás un poco fuerte de sabor en contraste con el pastel, pero para mi gusto bastante acertado el punto dulce del chutney que le va que ni pintado al queso.
Cheesecake salado: base mascarpone y aroma de romero

250g de galletas saladas (las mías con sabor a bacon)
750g de mascarpone
3 huevos
1 chorrito de nata ligera
2 ramitas de romero
1/4 vaso de aceite de oliva
sal y pimienta
Picar las galletas en la picadora y mezclar con un chorrito de aceite. Colocarlas en un molde desmoldable con el fondo cubierto de papel para hornear. Presionar las migas en el fondo y las paredes con un vaso. Reservar.
Precalentar el horno a 150º aprox.
Distender el mascarpone con las varillar añadiendo el chorrito de crema de leche. Añadir el aceite picado con las hojas de romero. Remover bien. Salpimentar. Echar los huevos uno a uno removiendo sin batir para evitar que entre aire en la mezcla. El objetivo es que no suba demasiado en el horno ya que se rompería la superfície.
Hornear a 150º durante una hora. La temperatura varía de un horno a otro, debe quedar con una textura un poco tipo flan para que quede cremoso y no seco. Dejar enfriar toda la noche dentro del horno y reservar en la nevera mínimo 12 horas más. Los sabores se potencian al enfriar y mejora mucho.
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