martes, 2 de octubre de 2007

Saber venderse

La publicidad y el marketing me tienen asombrada. Esta capacidad de asociar conceptos a productos, a veces relacionados y otras veces sin ningún tipo de relación directa entre ellos me tiene impresionada. Tambien se puede decir que yo intento sacar conclusiones trascendentales, relacionando un significado con todos los pequeños sucesos insignificantes que transcurren en mi vida, pero eso no vale, porque el autoconvencimiento no se asemeja ni por asomo a este fenómeno de masas. De manera que el último impacto en mi retina es la famosa escultura cinética del anuncio del BMW. Es fantástico, un ingeniero que produce arte, que aplica sus conocimientos a algo que no tiene otra finalidad que el ser construido! Y aplicando el paralelismo al vehículo se consiguen vencer estos, yo que sé, 50 000 euros de frivolidad que cuesta el aparato motorizado aportando un halo de trascendencia al profundo fanfarrón que no puede vencer sus complejos sin demostraciones de ostentación frente al resto de sus semejantes. A la vista de esto, sinceramente, si todos estamos más o menos en venta, con esta la mía propia campaña de marketing, voy a tener que bajar mi precio a mero saldo. Y os lo cuento ahora que he encontrado un nuevo trabajo y tengo serias dudas sobre el éxito de mis negociaciones.

Así como la escultura cinética nace en los 60, resulta que la cocina cinética aún no ha nacido, bueno, eso creo. Pero ya me estoy imaginando un plato cuyas texturas y colores van evolucionando a medida que te lo vas comiendo (que si humos, que si sólidos que se funden....), no es necesario que se mueva sólo que la química siga trabajando en la mesa. Menudo asco! De manera que vamos a una receta tradicional, que me he contagiado de la blogosfera francesa y su pandemia de Kouing Amann. Esto es un postre bretón, que esta de muerte con un sabor a mantequilla y caramelo que tumba. Sin embargo creo que no lo voy a repetir porque aunque no me obsesiona lo de la línea, es una auténtica bomba calórica. Mira bien las proporciones de ingredientes y tú dirás. Sin comentarios. No lo estoy vendiendo muy bien? Pero si está buenísimo, recién salido del horno, cuando inunda la casa con este olor de mantequila y caramelo. Y lo más plus, ese toque de flor de sal que despierta las papilas y las hace superreceptivas a los sabores dulces.

La receta copiada línea a línea proviene de un blog para no perderse, es decir para en él perderse, Le Pétrin que además tiene varias recetas de panes explicadas de un modo fácil y con multitud de trucos y explicaciones varias.

Kouing Amann


260g de harina de pasteles
1 pizca grande de sal
1/2 sobre de levadura de pan deshidratada (5g fresca)
10g de aceite (oliva en mi caso pero se puede hacer con girasol o mantequilla clarificada)
160g de agua
200g de mantequilla a temperatura ambiente
flor de sal
250g de azúcar

En un bowl, verter la harina tamizada, la levadura seca y la sal, mezclar y formar un agujero en el centro. Verter el aceite y el agua templada. Mezclar. Trabajar hasta obtener una bola homogénea. Envolver en papel film untado en aceite si apretar para que pueda crecer. Dejar en la nevera al menos 1h. Mientras, sacar la mantequilla para que se vaya atemperando.

Poner la mantequilla entre 2 hojas de papel film y estirar con el rodillo hasta obtener un rectángulo de 10x20. Espolvorear de harina la superfície de trabajo. Poner la bola encima y formar un rectangulo de 50x25 aprox.. Colocar el rectángulo de mantequilla encima de la masa y perpendicular a la misma, espolvorear con flor de sal. Cerrar doblando los pequeños bordes laterales para que no se escape la mantequilla. Doblar en lado largo en tres. Girar un cuarto de vuelta. Volver a estirar hasta obteren un rectangulo de 60x30 aprox y volver a doblar en tres. Repetir una vez más. Vigilar que no se pegue a la mesa. Envolver en film y dejar reposar en la nevera otra hora más.

Espolvorear de azúcar la superfície de trabajo. Estirar un rectangulo de 20x60, espolvorear con abundante azúcar y doblar en tres. Girar un cuarto de vuelta y repetir la operación. Se pueden hacer más pliegues hasta incorporar todo el azúcar. Finalmente, espolvorear de nuevo la superfície de trabajo y estirar la masa para ir cortando cuadrados de aprox 10x10. Doblar las puntas hacie dentro y poner en molde. Dejar reposar durante 25 min. ( a mi se me olvidó, soy un auténtico desastre pero a pesar de esto quedó bien, vamos riquísimo).

Precalentar el horno a 180º. Cuando haya alcanzado la temperatura, poner los pastelillos y dejar una media hora aproximadamente. Ahí va la bomba calórica! Con tus manitas y fever (jajajaja) querer es poder.

4 comentarios:

Martunis dijo...

Gràcies!!!!!!!!!!! Fa molt temps, quan tenia uns 13-14 anys (ara en tinc 27) vaig anar amb els meus pares a la Bretanya i el vam tastar...ens va encantar!!! tant que vam comprar una postal on hi sortia la recepta, però els ingredients no estaven ben donats!!! va ser un fracàs...!!!i mira que a la meva mare no hi ha pasta, pastís, galeta...que se li resisteixi. Fa poc vaig recordar aquesta pasta i vaig buscar la recepta, però eren totes tan diferents que vaig pensa...ja ho probaré i me'n vaig tornar a oblidar!!! No veig el moment de fer-la...si pogués ara mateix marxava de la feina a fer-me'n un per berenar!!! Gràcies guapa!!!!!!!!

Gemma dijo...

Quina feinada! Sembla una recepta complicadíssima, però a tu t'ha quedat genial!
I això que a l'últim post deies que volies tornar a fer receptes menys elaborades... :)

Pulga dijo...

Martunis, m'en alegro que la casualitat t'hagi dut finalment a la recepta. És un xic laboriosa però val la pena.

Gemma, la veritat és que ara se'm presenta una temporada de molta feina i no sé si tindré temps de fer coses laborioses però sempre que puc intento llençar-me al buit i sense xarxa.

Cristina Mascareñas dijo...

a mi també m'agrada la publicitat. De fet, es com la cuina, només és tracta de despertar PASSIONS AMAGADES ;-)