una mañana en el museo, una cena sin fotos y un postre decadente
Me quedo asombrada cuando en los blogs veo fotos de los platos servidos en cenas con invitados. A mi no me da tiempo. Me tengo que organizar para servirlo todo rápido y mantenerlo caliente, que no se seque, que quede bien presentado y que esté riquísimo. Me ocurre muy a menudo que los invitados me tienen que esperar porque no me he sincronizado 100% con su llegada y de verdad que me resulta imposible dedicarme a fotografiar los platos. Por ello, sintiéndolo mucho, sólo puedo ofrecer las fotos de las sobras. Pero es que además, lo que es sobrar sobró poco de manera que ni rastro de hojaldre con escalivada y salsa romesco, ni rastro de langostinos al curri tailandés con pasta, sólo puedo ofreceros fotos del cheesecake de vainilla que serví de postre... Ah! El pan era casero, con masa madre y un montón de agujeritos. Le voy pillando el truco, pronto le dedico un post (soy consciente de que estoy creando expectativas, espero poder colmarlas luego... pero el mundo del pan es de lo más adictivo).
Vanilla cheesecake

200g de Philadelphia
1 huevo
25g de mantequilla
75g de galletas tipo maría
30g de azúcar
1/2 vaina de vainilla
Aplastar las galletas y mezclarlas con la mantequilla con los dedos. Mezclar el queso con el azúcar y añadir las semillas de la vaina de vainilla. Añadir el huevo con cuidado para no incorporar aire.
Colocar las galletas en el fondo de un molde para madalenas y prensarlas con el culo de un vasito. Verter por encima la mezcla de queso. Hornear 20min a 150º. Dejar enfriar una noche en la nevera (gana sabor). Servir acompañado de cobertura de chocolate negro para culminar la decadencia...