viernes, 17 de septiembre de 2010

Un año más tarde...

Mi blog tiene vida propia! Tras un año de abandono sigue con visitas y comentarios!

Este año de blog sabático lo he dedicado a cocinar durante nueve meses y a fuego lento mi obra maestra. No me ha quedado tiempo para postear y dudo que este problemilla se resuelva en breve. Aqui quedan pues las recetas para quien las quiera consultar.

Hasta luego! Nos vemos por la red...

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Repetimos?

Cuando me gusta una canción soy capaz de gastar la pista con el "repeat one" hasta aborrecerla. Soy de esa clase que exprime lo que le gusta, desconozco si con la finalidad oculta de que deje de gustarme :-P. Siguiendo este patrón, mi comida va a rachas, cuando descubro algo lo agoto y luego pasan largas temporadas hasta que vuelvo a sacar la receta del fondo del cajón y recupera el plato su ubicación en frecuencia razonable. Algunos platos, pocos sin embargo, tienen esa magia que los convierte en infatigables, tanto da la intensidad con la que los saboree o quan a menudo aparezcan en mi mesa. Son los platos intemporales. Ahora mismo, se me ocurren dos: la tortilla de patatas y los canelones (sobretodo los de mi abuela, que ya nos los hace, aunque intento imitarlos yo misma, con paté en la farsa...). Platos sencillos, sabores de infancia que me acompañan siempre y de los que no me llego a cansar nunca.

La carne a baja temperatura promete, aún no la he aborrecido y se podría considerar que en el ranking de frecuencia se mantiene en una posición razonable. Es versátil admite sandwiches, ensaladas, en caliente o en frío...


Sandwich de redondo baja temperatura en hojaldre con holandesa de albahaca

1 hoja de hojaldre de Su
1 cebolla grande caramelizada (o mermelada de cebolla)

Holandesa (6 raciones)
(fuente: Termomix)
4 yemas
50g agua
130g mantequilla
zumo de 1/2 limón
5 hojas de albaca
sal y pimienta

Cortar pequeños cuadrados de hojaldre, pintar con huevo y hornear a 200º tras precalentar el horno a 220º. Partirlos por enmedio, hacer un lecho de cebolla caramelizada y colocar las lonchas finas de carne en el interior.

Verter todos los ingredientes de la salsa en el vaso y TMX 6min 80º v4. Para los que no dispongan de termo, pues fundir la mantequilla y aún caliente ir agregándola a las yemas (versión fácil, al baño maría con matequilla clarificada para the experts).

Cubrir con la salsa el sandwich y listos. La salsa holandesa es siempre espectacular.

lunes, 31 de agosto de 2009

Lo absurdo que parece todo al volver de vacaciones...

... y lo que cuesta volver a coger el ritmo. No sé si lo dije el año pasado, pero cuando vuelvo de vacaciones siempre me pasa lo mismo; me siento una completa extraña en mi entorno, una extraterrestre recién aterrizada desde un mundo en lo que importa es la salud y la felicidad. Todos a mi alrededor corren, se apresuran y sufren por los plazos y yo completamente alienada sigo con el ritmo interior que me marca el regusto de las vacaciones. Intento estirarlo, alargarlo todo lo que puedo antes de verme inmersa en la vorágine del día a día sin tiempo nisiquiera para cocinar.


A la vista de que aunque de vuelta al cole, este calor no afloja, propongo esta ensalada inspirada en la receta del fattush. Además es rápida, sana y perfecta para una cena despues de un largo día. Lo cierto es que es la ensalada ideal para que a aquellos a quien no les gusta el pepino lo descubran sin darse cuenta. El aliño de menta y limón es fantástico! Una alternativa al vinagre...

Ensalada oriental

1 pepino
1 cajita de tomates cherry
1 rama de menta
1 cebolla de las pequeñas
1 cds de sésamo
1/2 cajita de mix de germinados (opcional)
1/2 limón
1 pan de pita
1 chorro de buen aceite de oliva

Tostar el pan de pita cortado por la mitad en la sartén, cortar en trocitos y reservar.

Cortar el pepino en dados una vez pelado y separadas las pepitas (yo no las pongo). Partir los cherries por la mitad, las cebollas picaditas y mezclarlo todo. Añadir los germinados, el sésamo y la menta picada fina. Exprimir el medio limón y verter el chorro de aceite. Mezclar bien.

Justo antes de servir mezclar con el pan para que no se reblandezca.

lunes, 10 de agosto de 2009

Pequeño homenaje al puré de verduras


Porque la verdura es sana, porque admite multitud de declinaciones, porque apetece en verano, porque tambien puede ser visualmente atractiva, porque lo rutinario tambien puede ser especial...

Crema de verduras con helado de gorgonzola

3 puerros
3 chalotas
4 zanahorias
2 patatas medianas
1 cajita de guisantes conjelados
1 buen manojo de espinacas
2 vasos de caldo
1 cds de mantequilla y 1 de aceite
1 chorrito de crema de leche

1 vasito de crema de leche
2 vasitos de leche entera
gorgonzola en trocitos al gusto
1 hoja de gelatina

Cortar los puerros, chalotas, zanahorias y patatas a daditos pequeños. Poner la sartén a fuego medio y fundir la mantequilla con el aceite. Echar los puerros y dejar que suden y se reblandezcan antes de echar las chalotas. Dejar que se cuezan a fuego bajo, lentamente. Cuando estén transparentes, echar la zanahoria y posteriormente las patatas. Subir un poco el fuego y dejar algunos minutos pero sin que se lleguen a dorar las patatas. Fianlmente, añadir los guisantes y los espinacas y el caldo caliente. Hervir hasta que esté cocido. Retirar del fuego, sacar el líquido excedente (reservarlo por si luego hay que añadirlo porque la crema quedase demasiado espesa) y pasar por el minipimer. En este punto se puede añadir o no el chorrito de nata, a mi me encanta pero el helado ya aporta este sabor. Dejar enfriar.

Para el helado, calentar la leche la crema y el queso hasta que se funda. Hidratar la hoja de gelatina y posteriormente añadirlo a la mezcla caliente. Dejar enfriar y congelar.

jueves, 6 de agosto de 2009

Abierto por vacaciones

Aquí estoy, por fin de vacaciones y la mar de a gusto. S., aún trabaja esta semana, lo que me da un buffer para bajar el ritmo y dedicarme a mis cosas. Ahora que lo pienso, entre inconstancia e inconstancia el blog ya tiene más de dos años. Es curioso como cada blog tiene su estilo, cada uno cuenta a su manera la conexión con la cocina. Algunos lo ven como una ciencia, una investigación con su historia y describen a modo de introducción del post los orígenes del plato, la historia de su materia prima y así se descubre la variedad de aplicaciones y técnicas que admiten cada uno de los ingredientes... Luego los hay más visuales, no hay que olvidar que tambien se come con los ojos. Esta relación con la cocina tan estética me parece a veces un tanto artificial, seguramente porque siempre me mancho, siempre mis presentaciones tienen imperfecciones y siempre persigo este último objetivo sin conseguirlo. También la relación con la cocina se puede mostrar desde los platos de cada día, o los más festivos, o los experimentos, o... Para mi la cocina me une a los que me rodean, las ideas provienen de lo que me sucede y me encanta compartir lo que preparo. Aunque a veces es verdad que, durante algunos periodos de tiempo no me apetece cocinar, no tengo ganas de pasarme horas de pie ni de pensar que me gustaría intentar, ni tengo nuevos retos o curiosidades. Sin embargo, en vacaciones aprovecho para indagar por aquellos platos que me rondan por la cabeza y preparar las bases que luego me han de servir en mis platos.


Pescado al romesco

(rescate en las profundidades del congelador, supongo que con ingredientes frescos sabrá mejor....)

15 langostinos
1 dorada
2 patatas no muy grandes
2 chalotas
2 cds de salsa romesco
1 taza de caldo de pescado
1 diente de ajo
1 galleta maría
sal, pimienta, perejil y aceite

Freir las cabezas de los langostinos en aceite aplastándolos bien para que salga su jugo. Sacarlos y deshecharlos. Pochar muy lentamente las chalotas muy picadas en el aceite. Preparar la picada de ajo, perejil y galleta en el mortero. Añadir las patatas cortadas a daditos y cuando empiecen a dorarse ligeramente, añadir las dos cucharadas de salsa romesco. Dar unas vueltas en la sartén y finalmente, poner los filetes de la dorada cortados pequeños y los langostinos. Dar unas vueltas rápidas a fuego fuerte y añadir el caldo (no debe cubrir completamente). Bajar el fuego y verter la picada. Dejar unos 5 min hirviendo máximo y retirar del fuego. Si está mucho tiempo al calor, el pescado queda seco...

domingo, 2 de agosto de 2009

Tiempo para compartir

Ha pasado más de un mes sin que haya podido dedicar tiempo a postear aunque he seguido cocinando, cocina de esa sin fotos que se comparte con familia y amigos para alimentar las relaciones humanas y los enlaces que creamos con nuestros seres queridos. Nadie creerá que no se precisan nutrientes, que parejas, amigos y familia no necesitan de estas largas sobremesas, para regenerar en permanencia con conversaciones que nos unen despues de compartir mesa cuando nos sentimos invadidos por la tranquilidad y el ritmo ralentizado que vienen al saciar el apetito.


Me encanta trazar la historia de las pequeñas combinaciones que se me ocurren. Entonces me doy cuenta de todas las personas que han influido e intervenido para obtener el resultado; de las situaciones y casualidades que me ocurren resultan los efectos más dispares y a veces salen mil ideas. En este caso, un compañero de trabajo trajo una tarta de manzana holandesa (él es de allí) con un montón de canela y le pedí la receta. Nos trajo a algunos, directamente, el preparado para la masa con un efecto de sablé. No tardé en preparar una que fue un verdadero éxito de merienda a lado de la piscina. Al cabo de los días, en casa de unos amigos el melocotonero (no sé si llama así) del jardín tenía demasiados frutos y aunque maduros eran pequeños. Y también había romero y hierbaluisa que me recuerda las infusiones que me hacía mi abuela en verano cuando nos íbamos unos días juntas... De vuelta a casa con una bolsita llena de tesoros tenía claro que ambos acontencimientos quedarían enlazados en forma de tartaletas. Curiosos los caminos de las ideas, la asociación de conceptos aparentemente inconexos y los mecanismos por los que percibimos, almacenamos y rescatamos aquello que conforma lo que pasa a ser el recuerdo.


Tartaletas de masa sablé

Masa sablé (fuente Thermomix)
150g harina repostería
75g mantequilla
1 poco de sal
35g azúcar glass
2 yemas
15g leche
1 cdc levadura

Pera-hierbaluisa (6u.)
3 peras (en mi caso limoneras)
1 ramita de hojas de hierbaluisa
1 cdp de mantequilla
1 cdp de azúcar

Melocotón-romero(6u.)
melocotones pequeños del jardín de nuestros amigos (tambien valen 2 o 3 de los amarillos)
1 ramita de romero
1 cdp de mantequilla
1 cdp de azúcar

Verter todos los ingredientes de la masa en el vaso y mezclar 20s v6. Dejar reposar 30 min en la nevera. Extender la masa con rodillo y recortar para forrar los moldes.
Cortar la fruta y picar las hojas de las hierbas finas. Poner en la sartén con la mantequilla y el azúcar y dejar que se caramelice. Mientras, poner la masa en el horno 15min 180º forrando pequeñas huellas (en mi caso eran los fondos de un molde para madalenas...) que se rellenaran a media cocción y se acabarán de hacer al horno 10 min más.

lunes, 22 de junio de 2009

Una simple ensalada para el verano

hemc 32 - hojaldre
No podía dejar escapar la oportunidad de participar en el HEMC aunque disponga de poco tiempo. Por ello propongo el taboule, una ensalada de perejil y burgol que es el grano del trigo troceado. Existe en diferentes tamaños y creo que el que se emplea es más fino pero por falta de oferta en los comercios de mi zona me espavilo con el tamaño de grano que encuentro. Aunque desde mi punto de vista, lo que realmente le aporta un toque fantástico a esta ensalada es el aliño con limón. Claro queda que de allí de donde proviene la receta el vinagre no es lo más adecuado. También vale la pena probar este aliño en una ensalada de garbanzos, con tomate y un toque de ajo. Lo cierto es que este plato es muy simple, no tiene nada más que esto pero no por ello carece del toque oriental que buscamos y a mi me encanta.


Taboule

1 ramo de perejil
1 vaso pequeño de burgol
1 tomate
1 limón (pequeño)
sal y aceite bueno

Poner el burgol en remojo con agua a partes iguales. Dejar resposar hasta que la absorba, alrededor de una hora. Mucho cuidado con que no quede aguado, hay que dejar que quede bien seco.

Deshojar el perejil y picarlo muy fino con el cuchillo. Si, todo el perejil que es la base de esta ensalada. Lo cierto es que da bastante trabajo pero es imprescindible separar las hojas de la ramita. Picar el tomate una vez apartadas las pepitas.

Mezclar todos los ingredientes, añadir un poco de sal, rociar con el limón y el aceite y listos. Yo lo preparo con antelación con sólo un poco de aceite, lo guardo en la nevera y al sacarlo acabo con un chorrito de aceite. Así se nota más el sabor ya que el burgol lo acaba absorbiendo.

domingo, 14 de junio de 2009

Sabores de infancia, renovados

Yo pensaba que no me gustaba el redondo de ternera y que dificilmente me gustaría en la vida. Sin embargo, fíjate si da vueltas el mundo, que recientemente he descubierto que lo único que me disgustaba era la coción que mi madre le hacía. Dos horas dando vueltas en una cazuela de barro hasta que la carne quedaba tan seca por dentro como por fuera. Y de repente, seguramente a raiz de recorrer alguna ruta de sinápsis neuronales inexplorada hasta el presente, asocio carne áspera con redondo y me propongo cocinarla a baja temperatura para que quede lo más melosa posible. He encontrado un curioso recetario a baja temperatura de una marca de electrodomésticos aquí. Esta técnica no es ninguna novedad, ni ningún invento raro de laboratorio a medio camino de una cocina, os lo aseguro, aunque ultimamente se haya puesto de moda en muchas casas se cocina así desde siempre. El resultado desde mi punto de vista es magnífico, no pierde jugos por lo que apenas mengua el peso de la pieza y la textura desde mi punto de vista es increíble.... (vale, en las fotos los cortes no son fantásticos, el cuchillo cortaba pero soy un poco torpe, que le vamos a hacer...) La carne debe alcanzar unos 60º en el centro de la pieza para quedar perfectamente cocinada (rosada pero cocida), no más. Si se dispone de sonda de temperatura, perfecto, sino como es mi caso, a ojo o a intuición básicamente. Puse el horno a unos 75º y dejé los 800g de carne durante 4h para asegurar el tiro. Fantástico! Voy a probar con otras carnes, es fácil, se hace solo en el horno mientras duermes, sales o trabajas y el resultado desde mi punto de vista es realmente memorable.

Redondo de ternera baja temperatura con patatas y salsa a la mostaza



800g de redondo de ternera
1 ramillete de salvia, tomillo y laurel
4 patatas medianas
100ml de nata líquida
2 cdp de mostaza antigua
1 yema de huevo (la tenía en la nevera y se me ocurrió enriquecer la salsa....totalmente opcional)

Precalentar el horno a 70º. Pasar la carne por la sartén bien caliente para crear la costra dorada que apresará los líquidos. POner la carne en una bolsa para cocción o en mi caso la envolví en papel de plata bien cerrado junto con las hierbas. Dejar cocinar durante cuatro horas (lo pones por la mañana al levantarte y estará perfecto para comer al mediodía por ejemplo....).

A la hora de comer, hervir las cuatro patatas y hacer un puré al tenedor con la cdp de mostaza y el AOVE. Para la salsa, poner a reducir la nata con la cdp mostaza (salpimentar) y acabar de espesar con la yema de huevo.

Al sacar la carne del horno, mezclar los jugos de la carne con el puré y pasarla por la sartén de nuevo para dejarla crujiente por fuera. Cortar la carne fina en caliente, no hay problema y montar el plato. Ojo, al estar la carne a menor temperatura, se enfría rápido, un truco consiste en precalentar el plato aunque yo lo compensé con la salsa que estaba caliente.


domingo, 7 de junio de 2009

Descubriendo sabores lejanos

Por algún extraño motivo siento una especie de magnetismo en este momento por la cocina tailandesa y por la india. Supongo que el denominador común son las especias que siempre han ejercido sobre mí gran atracción y que en realidad son una parte esencial de mi con_fusión. Hacía tiempo que sentía gran curiosidad por la salsa satay. Es una salsa de cacahuetes que hasta ahora no había probado nunca pero que prometía un impresionante viaje sensorial a oriente. La preparé por la noche, la tengo en la nevera y resulta práctico para acompañar carnes o pescados plancha. Tiene bastantes ingredientes, los que no he encontrado los he sustituido con creatividad pero que nadie se eche para atrás, está buenísima, con un toque dulce y picante a la vez y el inconfundible cremoso fondo de los cacahuetes....



Es curioso como llegan antes a mis manos las imágenes y la curiosidad que me lleva a perseguir recetas por la red que los platos y los sabores. Sin embargo, muchísima gente rechaza todos aquellos sabores a los que no están acostumbrados. Creo que nuestra educación gastronómica nos conduce a la estrechez de paladar y nos hace incapaces de saborear con placer aquellos ingredientes que no forman parte de nuestra dieta habitual o cultural (no comemos langosta a diario). Es cierto que el tema de los gustos y preferencias debe tener un rol instintivo a nivel de preservar la supervivencia individual: las frutas desconocidas no debían ser comidas para evitar envenenamientos... Sin embargo, en el "mundo civilizado" que sentido tiene esta limitación del paladar, porque hay tanta gente cuyos prejuicios les convierten en incapaces de disfrutar de los sabores desconocidos, de los matices del picante... Gran polémica la del picante, cuantas veces no habréis oido lo de que a alguien no le gusta el picante, ja! y la sal te gusta o no? Soy consciente de que todo tiene un límite, lo de comer según que animales creo que sería demasiado hasta para los aventureros del paladar. Ah! Por cierto, mi paradoja personal, no me gustan las aceitunas, pero nada de nada y en cambio me encanta el aceite. ;-)


Brochetas de pollo y piña con salsa satay

fuente salsa Satay: a partir de "todo el sabor de TAILANDIA" de Sallie Morris pero con mi toque que para la receta original ya está el libro



salsa satay (para un tarro completo, muchos ingredientes = mucho sabor y un poco de trabajo)
5 guindillas thai (no me gusta hacer publi pero en el super del CI las encontré...)
100g cebolla (roja mejor sino, no pasa nada)
4 tallos de cilantro (el fresco, parecido al perejil)
1 cabeza de ajos escalivados (45min al horno a 200º envueltos en papel de plata, a mi el ajo me encanta así de manera que es el toque catalán a la salsa)
1 ralladura de piel de lima (la citronela no la encontré)
1 cds de semillas de cilantro (las bolitas que no las hojas)
1 cdp de semillas de comino
10 granos de pimienta negra
6 vainas de cardamomo
1/2 cdp de clavo
1/2 cdp de canela molida
2 cdp de pulpa de tamarindo (en bloque en supermercados orientales o tamarindos frescos que son parecidos a cacahuetes grandes por fuera)
1 lata de leche de coco
1 cds de azúcar moreno
2 cds de salsa de soja (o de pescado)
110g de mantega de cacahuete crujiente (hay en el súper del CI o sino cacahuetes tostados)

brochetas (para 2 personas)
1 pechuga
2 rodajas de piña (en mi caso en almíbar)
2 cds de salsa de soja
1 cdp de curry (yo no tenía y le puse un poco de gengibre, con cerdo le pega el comino)

Salsa
Picar en el robot guindillas, cebolla, ajo, piel de lima y cilantro para formar una pasta con el aceite. Freir las semillas unos minutos para que suelten todo el aroma. Moler bien fino a mano en el mortero. Mezclar con la pasta. Yo lo reservé una noche en la nevera en un tarro de cristal ya que usé una parte al momento para hacer un curry de langostinos....
Remojar la pulpa de tamarindo en 2 cds de agua caliente durante 10min y escurrir. Poner a hervir 1/3 de leche de coco con 2 cds de pasta de curry durante 5min. Añadir el azúcar, la leche de coco, el líquido del tamarindo y la salsa de soja. Dejar hervir un rato y añadir la mantequilla de cacahuete (o los cacahuetes....). Si le falta sal, añadir más salsa de soja.Si le falta sal, añadir más salsa de soja. Dejar espesar, luego enfriar y guardar en un bote de cristal.

Brochetas
Dejar macerar media hora todos los ingredientes cortados para poner en la brocheta. Luego montar las brochetas alternando piña y pollo. Finalmente, pasar por la sartén. Servir acompañado de arroz thai o no.

domingo, 24 de mayo de 2009

una mañana en el museo, una cena sin fotos y un postre decadente

El sábado estuve en el taller de postre de autor del Museu de la Xocolata con un motón de gastrobloggers, lo que de alguna manera me hace sentir que no soy tan friki y que comparto mi afición con otras personas. Basicamente se trataba de emplatar un sablé al cacao, una crema de chocolate blanco y una salsa de chocolate negro. Dejo algunos ejemplos y fotos del encuentro.




Me quedo asombrada cuando en los blogs veo fotos de los platos servidos en cenas con invitados. A mi no me da tiempo. Me tengo que organizar para servirlo todo rápido y mantenerlo caliente, que no se seque, que quede bien presentado y que esté riquísimo. Me ocurre muy a menudo que los invitados me tienen que esperar porque no me he sincronizado 100% con su llegada y de verdad que me resulta imposible dedicarme a fotografiar los platos. Por ello, sintiéndolo mucho, sólo puedo ofrecer las fotos de las sobras. Pero es que además, lo que es sobrar sobró poco de manera que ni rastro de hojaldre con escalivada y salsa romesco, ni rastro de langostinos al curri tailandés con pasta, sólo puedo ofreceros fotos del cheesecake de vainilla que serví de postre... Ah! El pan era casero, con masa madre y un montón de agujeritos. Le voy pillando el truco, pronto le dedico un post (soy consciente de que estoy creando expectativas, espero poder colmarlas luego... pero el mundo del pan es de lo más adictivo).


Vanilla cheesecake


200g de Philadelphia
1 huevo
25g de mantequilla
75g de galletas tipo maría
30g de azúcar
1/2 vaina de vainilla

Aplastar las galletas y mezclarlas con la mantequilla con los dedos. Mezclar el queso con el azúcar y añadir las semillas de la vaina de vainilla. Añadir el huevo con cuidado para no incorporar aire.

Colocar las galletas en el fondo de un molde para madalenas y prensarlas con el culo de un vasito. Verter por encima la mezcla de queso. Hornear 20min a 150º. Dejar enfriar una noche en la nevera (gana sabor). Servir acompañado de cobertura de chocolate negro para culminar la decadencia...

domingo, 10 de mayo de 2009

Lo que ocurre cuando no me sale algo...

He pasado un par de semanas de inapetencia blogosférica. Cuando llega el finde, me encierro en mi cocina para llevar a cabo intentos que acaparan mi energía y no me dejan tiempo para postear. El reto que me lleva de cabeza es el pan, con masa madre, con tiempo de levado largo, con auténtico sabor de pueblo y una consistencia que la gravedad atrapa. Ha resultado no ser fácil acertar la textura, los tiempos, la manipulación y me tiene enganchada, fascinada por la magia vulgar que encierra el mundo rutinario que nos rodea. En mi nevera hay ahora un tarro que encierra la vida adormecida de las pequeñas levaduras que hacen crecer la masa transformándola en una esponjosa red que captura aire.

Pero no, aún no voy a postear receta de pan, porque aún no la tengo dominada y esperaré a conseguir los resultados que ando buscando antes de lanzarme a escribir. Sigo trabajando en ello aunque mientras no lo consigo, un entrante con toques autóctonos que hice para cenar, ayer, y que no tuvo éxito ninguno entre el más joven comensal. Supongo que la textura del bacalao no es apta para niños... Gran exigencia la de las personitas.


Bacalao con patatas al caliu y romesco

250g bacalao desalado (creo recordar esta cantidad pero como lo hago todo a ojo...)
4 patatas medianas
4 tomates
1 cebolla
1 cabeza de ajo
200g de almendras crudas
4 ñoras (o pimientos choriceros)
1 puñado de germinados (en mi caso alfalfa, no os cuento el cachondeo en la mesa...)
aceite del bueno
sal y pimienta

Poner en el horno patatas, tomates, cebolla y la cabeza de ajos envuelta en papel de plata durante 45min a 200º. Dejar enfriar un poco. Mientras, tostar las almendras crudas en la sartén. Poner las ñoras en remojo con agua tebia 5min y extraer la pulpa rascando con un cuchillo.
Por un lado, hacer un puré de patatas con el tenedor poniendo la patata y la cebolla. Salpimentar y verter un buen chorro de aceite. Para el romesco, poner el resto de los ingredientes en la batidora con un buen chorro de aceite, sal y pimienta.
Finalmente, montar el plato con las siguientes capas: puré + romesco + bacalao + toque de germinados. Listo, rico, con aires de terruño y una buena presentación.

martes, 21 de abril de 2009

Ese olor a mantequilla fundida...

Me gusta el tema del HEMC. Me gusta hacer con mis manos aquello que damos por hecho en la vida de diario y plantearme retos en los que sólo dependo de mi misma, de mi propia habilidad. De manera que el hojaldre ha sido una buena experiencia. Desde Webos Fritos, Su explica como realizar una masa de hojaldre deliciosa. Desde luego la diferencia con las masas compradas es abismal, el sabor de la mantequilla es incomparable. De la prueba salió de todo, unas tartaletas de manzana, unos rollitos de chocolate, unas empanadillas de manzana y un solomillo de cerdo envuelto. He tenido que inventar, porque ni mi bolsillo soportaba un solomillo de ternera entero ni el paladar de mi s. admitía la duxelles de champiñones por lo que quedó un solomillo envuelto en roquefort, nueces y jamón dulce en un ejercicio de improvisación basado en el Wellington.


Solomillo envuelto en hojaldre

1 solomillo de cerdo
50g de roquefort
4 nueces enteras
lonchas de jamón para envolver el solomillo
hojaldre de Su para envolver el solomillo
1 huevo

Salpimentar el solomillo. Pasarlo por la sartén y dorarlo por todos los lados. Reservar.
Aplastar el roquefort con un tenedor y meclar con las nueces machacadas. Extender las lonchas de jamón y poner la mezcla de queso y nueces extendida por encima. Colocar el solomillo encima y envolverlo. Pasarlo al hojaldre y envolverlo también. Pintar con huevo batido. Introducirlo en el horno precalentado a 200º hasta que se dore.


Además del solomillo, una vez puesta, continué con un hojaldre sorprendente que incluye patata en el plastón. Me daba un poco de corte publicarlo porque es una copia 100% del blog Cuisine Campagne pero vale la pena probarla y aporta un toque diferente al hojaldre. Me encanta la frescura y autenticidad de sus recetas! Esta tartaleta es tradicional de su región y puedo asegurar que es fantástica aunque no apta en caso de régimen... La receta viene ilustrada con unas fantásticas imágenes a modo de tutorial que hacen fácil su realización. No lo dudes, remítete a la fuente en este click. Para quien tenga el francés oxidado, traduzco rápido...

Tartaleta de patata (de Cuisine Campagne)

300g de harina de repostería
300g de puré de patatas (hervidas con piel y hechas puré con tenedor)
1 cdp de sal
1 yema
80g de queso fresco (mató en mi caso)
185g de matequilla

Mezclar la harina y el puré con los dedos. Hacer un agujero en medio y verter la yema y queso fresco. Mezclar durante un minuto. Añadir los 30g restantes de queso y amasar ligeramente añadiendo harina si fuera necesario, hacer una bola y dejar reposar en el frigo tapada. Sacar la matequilla de la nevera.
Sacar de la nevera y en una superficie enharinada envolver la matequilla y proceder como en el caso del hojaldre. Dejar en la nevera media hora entre doble vuelta y doble vuelta hasta contar seis vueltas en total. Dejar 1h más en la nevera y extender para cortar las tartaletas. Hornear durante 20 min a 190º.

lunes, 13 de abril de 2009

+harina +agua +levadura

Yo, de pan, no se apenas nada. Nunca antes me había picado la curiosidad y las únicas incursiones en el mundo de la panadería que recuerdo fechan del colegio. Pero ciertamente nunca es tarde y de repente me han venido unas ganas terribles de meter las manos en la harina y de amasar, en contacto directo con el alimento que ha sido el más básico de todos en la alimentación de nuestra civilización occidental. De manera que, a modo de début, me he aventurado a partir de la info que he podido ir recolectando en la red, dado que la info de la que dispongo en mis libros es ampliamente insuficiente. Desde el fantástico bloc Le Pétrin he aterrizado en la página de la presentadora-chef Julia Child "Lessons with Master Chefs" y el vídeo de Danielle Forestier ha sido más que revelador de manera que he seguido sus pasos, imitado sus gestos.


Que voy a contar, he metido las manos en contacto directo con el agua y la harina. He amasado, visto crecer, dado forma al pan y me ha parecido mágico. Creo que de alguna manera la carga cultural que asociamos al hecho de hacer pan me ha hecho sentir en contacto con lo esencial, lo real de la vida. Y me he sentido bien, en mi cocina, con mis manos hundidas en la masa y harina hasta los codos. He probado la receta siguiendo las cantidades y luego con mezclas de harina integral y me ha sorprendido el resultado; texturas muy distintas al amasar y tras cocer. Con la harina de fuerza, la textura de la miga era ligera y seca, con la mezcla de harinas no tan orientadas a pan la miga era más húmeda y compacta, más rústica pero igualmente deliciosa. La crosta en cambio me pareció mejorable. Y además, he descubierto que el pan es tremendamente fotogénico...


Una de muchas recetas de pan

500g de harina (en un caso 100% fuerza, en otro mezcla...)
340g de agua
1/2 cuadrado de levadura prensada de 25g (o sea 12,5g a ojo)
1 cdp de sal

Mezclar el agua y la harina creando un volcan e incorporando poco a poco el agua en el centro (para más detalles ver el vídeo). Amasar estirando la mezcla sobre el mármol. Dejar reposar 1h, (en mi caso que no en el vídeo).

Amasar golpeando contra la mesa enharinada y doblando sobre si misma la masa. Girar 90º y repetir la operación. Amasar así durante 15min y aprovechad para incorporar la levadura y posteriormente, una vez esté bien incorporada la sal. Dejar fermentar 2h tapada con un trapo enharinado.

Separar la masa en 2 mitades de idéntico peso. Bolearlas y desjarlas distenderse 10min sin que lleguen a levar. Realizar un doble "tourage" o "folding", vamos como en la masa de hojaldre y luego enrollar la masa sobre si misma sellando la junta con la palma de la mano. Estirar el cilindro haciendolo rodar sobre la mesa y colocar sobre un trapo separando con un pliegue una barrita de otra y colocando rodillos o botellas en los extremos para obligarlas a subir hacia arriba. Dejar levar 1h (aunque yo lo dejé toda la noche en la nevera, me gusta más, no queda ni rastro de sabor a levadura).

Precalentar el horno a 250º con un tazo de agua para humedecer la atmósfera y no crear crosta antes de que suba el pan. Realizar las entallas en las barras y espolvorear de harina (van a quedar rústicas de todas formas). Bajar el horno a 210º y meter las barras durante 25min (40min para la hogaza). Pan de verdad, para variar.

sábado, 11 de abril de 2009

Terapia antiestrés en mi cocina

Aprovecho las vacaciones para dedicarlas a mi hobby: cocinar!!! Me estoy pasando el día en la cocina y me encanta! Necesitaba una cura, descansar, amasar, sofreir, glasear... Me estoy volviendo de lo más friki: terapia antiestrés en la cocina... Almacenaré fotos y recetas y le sacaré el jugo a estas benditas vacaciones durante unas semanitas post a post. :-)

En casa (por ahora somos 2), la comida picante tiene buena aceptación (por mayoría). De manera que a menudo hago recetas orientales. Ahora va a parecer que mi libro de tapa fucsia de cocina hindú es el sumum (aún no os he hablado del thai, ese es mejor) pero no cuento con más fuentes de cocina india en mi limitada biblioteca por lo que la inspiración ultimamente suele provenir de ahí.


Solomillo a la canela

2 cdp de cilantro
2 cdp de comino
3 guindillas (puse 5 enteras y me pasé un poco...)
1 cdp de fenogreco (es que desde que me encontré con estos tesoros, sólo espero que no se me acabe...)
1 yogur natural (me equivoqué y lo puse azucarado pero quedó fantástico)
1 solomillo de cerdo a dados
1 cebolla
1 trozo de gengibre (5cm)
2 dientes de ajo
1 rama de canela
6 vainas de cardamomo verde
6 clavos
2 hojas de laurel

Picar el cilantro, comino, guindilla y fenogreco. Mezclar con el yogur. Dejar macerar en el frigo 30 min.
Picar la cebolla junto con el ajo y el jengibre y sofreir en la sartén. Añadir la canela, los granos de cardamomo molidos (en el mortero lo hago yo), los clavos y el laurel y remover un par de minutos para que suelten el aroma. Incorporar la carne y un vasito de agua tras sazonar. Dejar hasta que se consuma el agua a fuego medio (30 min aprox.).

En mi caso, lo serví acompañado de arroz.

domingo, 5 de abril de 2009

Una explosión de naranja en la boca


Este pastel es misterioso, sorprendente, con ecos que resuenan lejanos pero, ante todo, una explosión de sabor energizante. Se trata del Middle Eastern Orange Cake de Claudia Roden (una escritora de libros de cocina originaria del Cairo); un bizcocho "flourless" de origen sefardí que sustituye la harina por la almendra a modo tarta de santiago con éxito rotundo. Me ha transportado su sabor, su textura y su aroma. Lo recomiendo, acompañado de nata montada con poca azúcar, bañado en choco, espolvoreado de azúcar glas o porque no, relleno de una crema ligera... Es de estos bocados que despiertan las papilas gustativas y la imaginación a la par.

Middle eastern orange cake

2 naranjas enteras lavadas
250 g de almendras crudas
250g de azúcar
6 huevos
1 sobre de levadura
1 cdc de cardamomo (semillas molidas)

Hervir las naranjas durante dos horas y dejar enfriar.

Calentar el horno a 180º y cubrir el fondo del molde con papel antiadherente. Untar de mantequilla las paredes. Picar las almendras TMX 10s v5 y reservar. Picar el azúcar 10s v10. Poner las naranjas cortadas a cuartos y sin pepitas en el robot. Picar hasta obtener un puré TMX 10s v6. Añadir el resto de los ingredientes y mezclar TMX 10s v4. Verter en el molde y hornear durante 1h, los primeros 40min cubierto con papel de plata. Desmoldar una vez frío.


domingo, 29 de marzo de 2009

Tempus fugit


Me ha pasado la semana volando. Ni siquiera me he dado cuenta, en mi loco intento por sacarle todo el jugo a cada momento, que ello precipita la pérdida irremisible del instante presente. Me sucede a veces que casi me olvido de mi misma y me convierto en pura voluntad por lo que hago. Y me da miedo, porque entonces me convierto en un ser monodimensional, caminando en línea recta, olvido indagar por los recovecos que me brindan felicidades sencillas. En resumen, muchísimo trabajo, aunque menos mal que ha llegado el fin de semana.


Despues de esta introducción que al releer me parece orientalizante, una receta acorde. Desde que he descubierto el garam masala, hago inventos con todo lo que se me pone al alcance de la mano. Empecé con un pollo con yogurt que quedó increíble y lo que no me esperaba era que la mezcla de pisto con garam masala fuera un auténtico descubrimiento. El secreto: las especias que compré en el Barcelona Degusta y particularmente el Cardamomo Negro del Nepal, una sobredosis de aroma contenida en sus oleaginosas semillas que le dan un sabor y un olor penetrante a la mezcla. No es fácil encontrar según que especias, aunque ultimamente he descubierto otro alijo, curiosamente, en el badulaque de la esquina. La fuente de la receta es un libro que compré: "Cocina Hindú" ed. Parragon, en el que he encontrado varios fallos en las cantidades pero me costó muy barato y, para ser honesta, responde a una compra compulsiva.


Garam Masala


1 rama de canela
8 guindillas rojas secas
5 cdas. de semillas de cilantro
2 cdas. de semillas de comino
4 vainas de semillas de cardamomo negro
1 cdp de semillas de hinojo
1 cdp de semillas de mostaza negra
2 cdp de granos de pimienta negra
1 cdp de clavo

Tostar la rama de canela junto con las guindillas durante un par de minutos. Añadir el resto de los ingredientes y tostar 10 min más a fuego medio bajo. Para el cardamomo negro, abrir las vainas y sacar las semillas. Pasado el tiempo, y con la nariz a punto de explotar por la mezcla de aromas intensos retirar del fuego y dejar enfriar. Triturar todo (en mi caso accesorio picador del minipimer) y guardar en bote con cierre hermético. Fácil e intensamente aromático.

domingo, 15 de marzo de 2009

Celebrando que hoy es hoy

Esta receta (un poco adulterada por mi practicidad fundamentalmente) proviene del fantástico blog Chili und Ciabatta. En una primera cena lo serví como mousse usando el sifón para que quedase más esponjoso que batido. Lo que sobró fue a parar al congelador y de ahí a una mousse helada con un poco de caramelo sólo faltó un leve pretexto; una tarde de domingo en casa. Una manera de celebrar que hoy es hoy, que cada día es una experiencia única y que hasta la rutina puede transformarse en algo especial, diferente e irrepetible.


Mousse de chocolate blanco y café con Baileys

300ml de nata para montar
100g de chocolate blanco
2 hojas de gelatina
1 cdp de café soluble
1 huevo
30g de azúcar
20ml de Baileys

Poner la gelatina en remojo. Fundir el chocolate blanco en el micro con un poco de nata. Cada 30s parar para remover haste que esté fundido. Mezclar con el café soluble. Calentar un poco más de nata y diluir la geltina escurrida.

Batir el huevo con el azúcar. Mezclar la nata con el huevo y el chocolate y la gelatina tebios. Verter en el sifón. Incorporar dos cápsulas de gas. Reservar en la nevera un par de horas.

Se puede servir directamente a la salida del sifón o bien congelar y servir como un helado un par de quenelles.

domingo, 8 de marzo de 2009

Porque estamos aquí?

Increíble, se han vuelto a superar. Lo confieso, me encanta esta bebida, y aún no he descubierto si lo que me engancha es la cafeína, el azúcar o su márketing. No hubo campaña de navidad este año y su papanoel rojo con copyright no asomó por el televisor para comunicarnos sus tradicionales y arquetípicos mejores deseos sin efecto en las compras. Pero el ataque ha sido frontal a comienzos de año, han decidido devolverle el sentido a la vida en esta época de crisis económica e inapetencia consumista. Han apelado a lo básico, lo que nos une y nos hace frágiles. Señores, en mi opinión, una jugada maestra a todos los niveles. Jaque mate.



Despues de mi introducción, de esas de cosas de la vida, que llaman mi atención, que indudablemente estàn relacionadas con lo que ocurre entre las paredes de mi cocina. La receta de hoy no es la de pollo con cola, lo siento. Es una de esas de con_fusion, american cheesecake con aromas mediterrráneos. Los pasteles de queso son auténticos camaleones y admiten un montón de sabores. Esta vez para extraerle el aroma al romero lo he pasado por el minipimer con aceite. Lo cierto es que no me gustan los tropezones en el relleno por lo que intento inventarme la manera de aportarle aroma sin sustancia. La textura quedó estupenda, cremosa resulta verdaderamente perfecta. El mascarpone que se me ocurrió de repente en el lineal del súper, por no recurrir siempre al piladelpia, fue un acierto. La próxima vez me lanzo con un ricotta, uno de cabra cremoso... El sabor a romero quedó suave, quizás la próxima vez le pondré más romero. Lo acompañé con unos brotes, avellanas y una vinagreta de aceite, mostaza y un poco de chutney de cebolla y módena. Quizás un poco fuerte de sabor en contraste con el pastel, pero para mi gusto bastante acertado el punto dulce del chutney que le va que ni pintado al queso.

Cheesecake salado: base mascarpone y aroma de romero


250g de galletas saladas (las mías con sabor a bacon)
750g de mascarpone
3 huevos
1 chorrito de nata ligera
2 ramitas de romero
1/4 vaso de aceite de oliva
sal y pimienta

Picar las galletas en la picadora y mezclar con un chorrito de aceite. Colocarlas en un molde desmoldable con el fondo cubierto de papel para hornear. Presionar las migas en el fondo y las paredes con un vaso. Reservar.

Precalentar el horno a 150º aprox.

Distender el mascarpone con las varillar añadiendo el chorrito de crema de leche. Añadir el aceite picado con las hojas de romero. Remover bien. Salpimentar. Echar los huevos uno a uno removiendo sin batir para evitar que entre aire en la mezcla. El objetivo es que no suba demasiado en el horno ya que se rompería la superfície.

Hornear a 150º durante una hora. La temperatura varía de un horno a otro, debe quedar con una textura un poco tipo flan para que quede cremoso y no seco. Dejar enfriar toda la noche dentro del horno y reservar en la nevera mínimo 12 horas más. Los sabores se potencian al enfriar y mejora mucho.

domingo, 22 de febrero de 2009

Pecados inconfesables




Pastel de creps y chocolate

250g de harina de trigo sarraceno
1/2l de leche
2 huevos
1 pizca de sal
1 cds de aceite
1 bote de nocilla

Mezclar todos los ingredientes con unas varillas en el mismo orden de los ingredientes. Dejar la masa reposar mínimo 1/2 hora una vez quede perfectamente lisa (TMX 20s vel4) . Hacer las creps, untando con aceite cada vez la sartén (en mi caso con una patata cortada por la mitad). Finalmente, intercalar la nocilla extendida entre crep y crep. mmmm...

domingo, 15 de febrero de 2009

Quid pro quo

Me gusta esta expresión, pero no en el sentido literal al estilo del silencio de los corderos que lo transforma en mero truque de favores. Me gusta en el sentido teatral del término en el que la confusión de sentidos como recurso fácil (o a veces no tanto) da lugar al típico y frívolo vodevil. Me gusta porque me recuerda que una vez pronunciadas, las palabras ya no nos pertenecen porque sus connotaciones y sentidos se entremezclan en el karma de las causas y efectos de nuestro entorno que a la vez nos realimenta para moldearnos. Me empuja a aceptar que más allá de mis pensamientos y mis intenciones, deja de exisitir mi control, que lo que yo quería decir tiene vida propia y ello me inquieta a la vez que me emociona. A veces, para mal, el resultado de mis palabras transparentes es hiriente, a veces, más allá de mi capacidad de empatía consiguen reconfortar.

Aunque pueda haber quien dude de la relación de lo que acabo de decir con lo que cocino el paralelismo es realmente astonishing. El efecto de los platos que cocinamos no es siempre el que pretendemos. Ojalá la cocina con amor tuviera el efecto de "Como agua para chocolate", aunque la frase de las cebollas sea una verdad como un templo... Soy una auténtica llorona. A veces el empeño y la pasión no consiguen compensar el efecto de la disciplina férrea, de la precisión milimétrica de la técnica y el control de los tiempos. A menudo me aburre la técnica y eso es lo que ocurre al empezar la casa por el tejado. Los platos, cuando se prueban, ya son palabras pronunciadas.


De hecho, una tarta de pera no siempre tiene que ser dulce, con un queso azúl como en este caso Fourme d'Ambert constituye un entrante delicioso. A veces, mezclo la manzana con roquefort y nueces en la pizza y también me parece una asociación de sabores acertada. Bueno, una idea que en moldes individuales se puede convertir una aperitivo original también.

Minitartas de pera y fourme (12 unidades)

1 paquete de masa quebrada (la hice casera pero es más práctico comprarla, para que engañarse...)
2 peras
75g de fourme d'ambert (si gusta se puede añadir más)
20g de mantequilla
1 cdp de azúcar (las peras estaban un poco verdes, si son maduras no hará falta pero ojo que no se deshagan demasiado al cocinarlos)
sal y pimienta

Cortar la mantequilla a dados y pasarla por la sarten hasta que se ablanden un poco junto con el azúcar. Salpimentar. Cortar el queso a daditos. Precalentar el horno a 180º.

Cortar la masa e introducirla en los moldes. En mi caso una bandeja de silicona con 6 minihuecos.Cocer la masa en blanco con lentejas o garbanzos para que pese y no se levante. Rellenar los huecos con pera y queso. Introducir en el horno hasta que se observe dorado.